Publicado el: 23/01/2026

Facilitación y retos en el I Fòrum Temps de Pati Saludable.

Suelo ir a Menorca a desconectar, pero el pasado fin de semana de 21 y 22 de noviembre el objetivo fue distinto. Fui para trabajar como facilitador de grupos y participar en la organización del I Fòrum Temps de Pati Saludable en Ferreries.

La propuesta era clara: reunir a más de 60 personas —entre docentes, familias, técnicos/as y personas expertas— para hablar de algo que a veces pasa desapercibido: qué ocurre en los colegios cuando suena el timbre del recreo.

Este proyecto, que ya llevamos rodando desde 2024 en Mallorca, aterrizó en la isla vecina con la intención de compartir experiencias y ver qué se está moviendo por allí. Y lo que me encontré fue, sobre todo, muchas ganas de hacer cosas y algunas experiencias muy destacadas.

Diferentes miradas: el reto de la facilitación

Ejercer de facilitador de grupos con perfiles heterogéneos siempre es interesante. En el CEIP Castell de Santa Àgueda no solo había maestros convencidos; había familias preocupadas, directores/as haciendo malabares y algunos representantes de la administración.

Nuestro trabajo allí fue intentar que todas esas visiones, a veces distintas, encontraran puntos en común. Trabajamos en varias dinámicas y salieron algunos temas importantes sobre lo que necesitamos mejorar:

  • Más verde, menos gris: No es capricho estético. Los patios actuales suelen ser duros y calurosos. Naturalizarlos es una necesidad básica para que sean espacios más amables.
  • Gestión de conflictos: El patio es donde pasan las cosas (buenas y malas). Se habló mucho de usar ese tiempo para educar, no solo para vigilar. Herramientas como la mediación entre alumnos son útiles si se aplican bien.
  • Espacio para todos: Si el 80% del patio es una pista de fútbol, estamos dejando fuera a mucha gente. Hay que diversificar el juego para que sea un espacio realmente inclusivo.

Buenas ideas y frenos reales

Escuchamos a Imma Marín y compartimos experiencias locales muy potentes. Pero no me gusta idealizar estos encuentros; también hay que hablar de las dificultades.

En las mesas de trabajo, la gente fue muy clara. Hay ideas y empuje, sí, pero el día a día es complicado. Los equipos directivos se topan con mucha burocracia para cualquier cambio de infraestructura, las normativas de homologación son rígidas y, como siempre, falta financiación específica para esto.

La conclusión que me llevo es que la voluntad de los docentes es imprescindible, con convencimiento y mirada de medio plazo, pero las familias pueden ser un motor importante y debe haber un trabajo común real. Aun así todo esto no basta. Hace falta que las instituciones (Ayuntamientos y Conselleria) pongan facilidades y recursos reales.

El pulso de los asistentes: ilusión y ganas de más

Revisando las valoraciones posteriores al encuentro, hay una palabra que se repite implícitamente: necesidad. La sensación general es que transformar el patio ya no es una moda, sino una urgencia real compartida por muchos centros.

La ponencia de Imma Marín fue el «chute» de energía que muchos necesitaban, y las valoraciones así lo reflejan con puntuaciones muy altas. Pero como facilitador de grupos, me interesa mucho escuchar lo que «faltó», porque ahí es donde crecemos:

  • Hambre de debate: Varios asistentes comentaron que les hubiera gustado tener todavía más tiempo para el intercambio y las preguntas. Que la gente se quede con ganas de hablar más, en lugar de mirar el reloj para irse, es la mejor señal de que el tema está vivo.
  • Aterrizar en lo concreto: Hay una demanda clara de herramientas tangibles. «Más sugerencias de materiales», «juegos concretos por etapas» o «dónde conseguir financiación» son peticiones que nos llevamos anotadas, si bien nuestro propósito no es convertir el Fòrum en un espacio formativo, sino de intercambio.
  • Voces pendientes: Alguien apuntó algo muy agudo: para la próxima, quizás deberían estar los propios alumnos. Al fin y al cabo, son los protagonistas de ese tiempo y espacio.

En resumen

Vuelvo a Mallorca satisfecho por el trabajo realizado. Ver el espacio lleno un viernes y un sábado, y escuchar experiencias reales de transformación de patios (el propio CEIP que nos acogió fue una experiencia clara), demuestra que el asunto importa, y que en Menorca hay una sensibilidad especial por este tema. Las organizaciones educativas están vivas y quieren mejorar, y poder acompañar ese proceso como facilitador de grupos es la parte que más disfruto de mi trabajo.

El patio no es un tiempo muerto, es parte fundamental de la educación y la salud de los alumnos. Queda mucho trabajo por hacer para que nuestros espacios estén a la altura, pero pasos como este Fòrum son la dirección correcta.

¿Cómo ves tú el patio de la escuela de tus hijos? ¿Y el que tú tuviste? ¿Crees que influye tanto como pensamos?

Otros Artículos